jueves, 21 de noviembre de 2013

#escenariostec

Semana 2: REDES
El término aprendizaje en red tiene sus orígenes hacia finales de la década del 90, principalmente en la comunidad europea, con motivo de una serie de seminarios que concluyen con el manifiesto "Towards E-quality in Networked E-Learning in Higher Education" presentado en la conferenciaAprendizaje en red en 2002. El manifiesto reconoce que la tecnología usada en el aprendizaje puede facilitar el acceso a recursos pero, a su vez –y en este tema se pone mayor énfasis–, apoyar procesos de aprendizaje que prioricen el diálogo y la interacción colaborativa y distribuida. 
El aprendizaje en red se define como el aprendizaje en el que las tecnologías de la información y la comunicación son usadas para promover conexiones entre los alumnos entre sí, entre los alumnos y los tutores, entre la comunidad de aprendizaje y sus recursos de aprendizaje (Goodyear et.al., 2004). En la definición, se destaca el concepto de conexiones e interacciones, tomando como prioritaria la dimensión relacional y considerando al alumno con un rol protagónico en las contribuciones que puede hacer al desarrollo de la información y recursos de aprendizaje.
Los principios del aprendizaje en red están ligados a la concepción del aprendizaje social y situado (Lave, J., y Wenger, E. 1990). Están basados en la participación y no en la mera transmisión, con énfasis en los procesos de aprendizaje y en el aprender a aprender, favoreciendo la colaboración y la co-construcción del conocimiento. Las interacciones entre personas pueden ser sincrónicas, asincrónicas o ambas y darse a través de texto, audio, gráficos, videos, espacios compartidos o una combinación de diferentes formas de representación. El aprendizaje, el conocimiento y la identidad de quienes forman parte de la red se construyen en las conexiones e interacciones que emergen de dinámicas cooperativas o colaborativas.
Muchas propuestas de aprendizaje en red profundizan sobre la idea del individuo y su capacidad de agencia para autogestionar su aprendizaje y establecer conexiones en interdependencias cooperativas. Creemos que es importante, también, generar espacios para dar lugar a construcciones colaborativas en el trabajo junto a otros.   
El concepto de red con estructuras organizadas de manera libre ha desafiado la dimensión de construcción social. Barry Wellman (2011) afirma que el surgimiento de Internet ha re-focalizado nuestra atención sobre la tensión de la noción de "comunidad", entendida como relaciones sociales concretas y un número de personas con intereses comunes que se asumen o imaginan como semejantes que se conectan despojados de los límites del tiempo y el espacio, y pueden experimentar sentido de comunidad. Incluso cuando las personas forman parte de redes con límites imprecisos, a menudo, se identificarán a sí mimas como parte de un grupo definido. Necesitan imaginar que pertenecen a una comunidad; un grupo de personas con quienes compartir la sociabilidad, dar y recibir apoyo, y experimentar un sentido de identidad compartida.
Pero cuando hablamos de comunidades en las que es central el componente de aprendizaje, hacemos foco en procesos de participación, identificación e identidad de los miembros. Wenger (2001) afirma que la diferencia entre analizar el tejido social como una red o como una comunidad y sus estructuras de agrupación, está relacionada con los modos en que nos acercamos a estudiarlas. Las comunidades de práctica pueden verse como nodos de lazos fuertes en redes interpersonales, pero en su análisis no solo interesa el flujo de información que circula entre los nodos sino el contendido de la misma. El tipo de cohesión que transforma el compromiso mutuo en una comunidad requiere trabajo; no supone homogeneidad, pero crea relaciones entre las personas. El dominio compartido, es decir, aquello que la comunidad quiere explorar y aprender y la práctica que comparten, provee identidad y es una fuente de cohesión que favorece la construcción de un compromiso mutuo. De la misma manera que el compromiso mutuo no exige homogeneidad, el dominio y la práctica conjunta no suponen acuerdo en un sentido simple y lleva consigo procesos de negociación. 

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